
Hablar de aceites esenciales y anclajes emocionales es hablar de esa capacidad que tienen determinados aromas para llevarnos a un momento, una sensación o una emoción casi de manera inmediata.
El olor de una comida que preparaba nuestra madre o nuestra abuela, un perfume que nos recuerda a una persona, el aroma del mar, de una casa, de una determinada época del año…
No necesitamos hacer ningún esfuerzo consciente para que suceda. Percibimos ese olor y, de repente, aparece también un recuerdo, una sensación o una emoción.
Esa relación tan estrecha entre olfato, memoria y emociones es precisamente la que podemos aprender a utilizar de manera consciente. Y aquí es donde entran en juego los aceites esenciales y anclajes emocionales, una herramienta sencilla que podemos incorporar a nuestra vida cotidiana.
Y no, crear un anclaje no es algo reservado a terapeutas, coaches o profesionales. Es una herramienta sencilla que cualquiera puede aprender a utilizar en su día a día.
Yo misma la utilizo de forma personal, conmigo, con mi familia y también con mis animales. Y, al mismo tiempo, por mi trabajo como naturópata y coach, es una herramienta que también puedo incorporar dentro del acompañamiento a otras personas.
Llevo utilizando aceites esenciales desde 2017 y, durante todos estos años, he ido descubriendo hasta qué punto un aroma puede convertirse en mucho más que algo que simplemente huele bien.
Puede convertirse en una señal. En un recordatorio. En una forma de volver a un estado que previamente hemos aprendido a asociar con ese aroma.
¿Qué es un anclaje emocional?
Un anclaje emocional es la asociación que nuestro cerebro establece entre un estímulo determinado y una experiencia o un estado emocional.
En realidad, todos tenemos anclajes aunque nunca hayamos escuchado hablar de ellos.
Una canción puede trasladarnos automáticamente a una época concreta de nuestra vida. Un lugar puede hacernos sentir bien porque allí hemos vivido momentos felices. Un determinado perfume puede recordarnos a una persona incluso después de muchos años.
Con los aromas sucede exactamente lo mismo.
La diferencia está en que algunas asociaciones aparecen de forma espontánea y otras podemos crearlas de manera consciente.
Y ahí es donde el anclaje se convierte en una herramienta muy interesante para nuestra vida cotidiana.
Podemos asociar un aroma a un momento de calma, a una sensación de seguridad, a un estado de concentración, a nuestro ritual antes de dormir o a una práctica de respiración.
De esta manera, ese aroma empieza poco a poco a formar parte de esa experiencia.
¿Para qué podemos utilizar un anclaje emocional?
Un anclaje no sirve para dejar de sentir una emoción ni para evitar aquello que nos está ocurriendo.
Para mí, esto es importante dejarlo claro.
Las emociones necesitan ser escuchadas y transitadas. No se trata de utilizar un aroma para taparlas. Un anclaje puede ayudarnos, sin embargo, a recordar un estado interno que ya conocemos.
Podemos utilizarlo cuando necesitamos volver a la calma, concentrarnos antes de estudiar o trabajar, prepararnos para una situación que nos genera nervios, desconectar al final del día o crear una rutina que nos ayude a entrar en modo descanso.
También puede acompañarnos en una meditación, en una práctica de respiración o simplemente en uno de esos momentos en los que necesitamos parar unos minutos y volver a nosotros.
Y esto es precisamente lo que me gusta de esta herramienta: no requiere hacer nada complicado. Se puede incorporar perfectamente a nuestra vida diaria.
¿Por qué utilizar aceites esenciales y anclajes emocionales juntos?
La relación entre aceites esenciales y anclajes emocionales se entiende mucho mejor cuando conocemos la conexión que existe entre el olfato, la memoria y las emociones.
Para entenderlo tenemos que hablar del olfato.
El olfato tiene una relación especialmente directa con determinadas áreas cerebrales implicadas en la memoria y las emociones.
Esta relación entre emociones, cuerpo y aceites esenciales es algo que también he ido explorando en otros contenidos del blog. Si te interesa profundizar en esta parte, puedes leer también Emociones, órganos y aceites esenciales, donde te explico cómo entiendo esta conexión desde mi visión como naturópata.
Cuando percibimos un aroma, la información olfativa llega rápidamente a estructuras vinculadas con esa parte emocional y memorística del cerebro, entre ellas la amígdala y el hipocampo.
Por eso un olor puede despertar un recuerdo con tanta rapidez.
A veces incluso sentimos primero la emoción y después identificamos conscientemente qué nos ha recordado ese aroma.
El aroma y la memoria olfativa
Nuestra memoria olfativa es profundamente personal. Un mismo aroma no significa lo mismo para todas las personas.
La lavanda puede recordarle a alguien un verano en casa de sus abuelos y resultarle profundamente reconfortante. Otra persona, sin embargo, puede asociarla a una experiencia completamente diferente.
Por eso, cuando hablamos de aceites esenciales y anclajes emocionales, la experiencia personal con cada aroma tiene un papel fundamental.
No se trata únicamente de leer que un determinado aceite se utiliza tradicionalmente para acompañar la relajación o la concentración.
También tenemos que observar qué nos produce a nosotros ese aroma.
El aroma como señal
Cuando utilizamos repetidamente un mismo aroma dentro de un contexto determinado, nuestro cerebro puede empezar a asociarlo con esa experiencia.
Imaginemos que cada noche, antes de dormir, utilizamos el mismo aroma mientras bajamos la luz, dejamos el teléfono, respiramos tranquilamente y comenzamos nuestra rutina de descanso.
Con el tiempo, ese olor empieza a formar parte de toda esa experiencia. Se convierte en una señal que nuestro cerebro reconoce.
Eso es precisamente lo que buscamos cuando creamos un anclaje.
Cómo hacer un anclaje emocional con aceites esenciales
Crear un anclaje no necesita convertirse en un ritual complicado.
Lo primero es tener claro qué queremos asociar a ese aroma.
Puede ser calma, seguridad, concentración, confianza, descanso o simplemente ese momento en el que sentimos que bajamos el ritmo.
Después elegimos un aceite esencial cuyo aroma nos resulte agradable y con el que nos sintamos cómodos.
Este punto es más importante de lo que parece.
El aceite que elijamos tiene que tener sentido para nosotros. No porque en una tabla aparezca asociado a una determinada emoción significa que necesariamente tenga que producirnos esa sensación.
Una vez elegido, debemos comenzar a utilizarlo precisamente en momentos en los que ya estemos favoreciendo ese estado.
Por ejemplo, si queremos crear un anclaje relacionado con la calma, podemos utilizarlo mientras hacemos unas respiraciones conscientes, durante una meditación, después de una ducha tranquila o cuando nos sentamos a leer al final del día.
Podemos inhalarlo desde el propio frasco, utilizar un inhalador personal, aplicar un roll-on correctamente diluido o utilizarlo en nuestro difusor.
Lo importante es que durante esos minutos intentemos estar presentes en la experiencia.
Respirar. Observar el cuerpo. Bajar el ritmo.
Y repetir.
Porque la repetición es una parte fundamental del anclaje. No se trata de oler una vez un aceite y esperar que, a partir de ese momento, produzca automáticamente una determinada respuesta.
Estamos construyendo una asociación. Y esa asociación se va reforzando con el tiempo.
Diferentes maneras de crear un anclaje
Aunque el aroma puede funcionar por sí mismo como estímulo, también podemos combinarlo con otras señales.
Anclaje únicamente con el aroma
Es la forma más sencilla.
Utilizamos siempre el mismo aceite o la misma mezcla mientras estamos dentro del estado que queremos reforzar.
Con el tiempo, ese aroma empieza a convertirse en una referencia.
Anclaje con aroma y gesto
También podemos asociar el aroma a un pequeño gesto corporal.
Por ejemplo, colocar una mano sobre el pecho mientras respiramos el aceite, juntar suavemente dos dedos o realizar siempre el mismo tipo de respiración.
De esta manera estamos asociando dos estímulos diferentes al mismo estado.
Anclaje con aroma y música
La música también puede convertirse en un anclaje muy potente.
Podemos utilizar un determinado aroma mientras escuchamos una música concreta durante nuestra meditación, nuestro momento de relajación o nuestra práctica de Yoga Nidra.
Anclajes dentro de nuestras rutinas
Esta es probablemente una de las formas que más utilizo.
No siempre necesitamos pensar: «voy a hacer ahora un anclaje». A veces simplemente incorporamos un aroma de forma repetida a una determinada rutina.
Nuestro aceite antes de dormir. Un aroma mientras estudiamos. Una determinada mezcla cuando meditamos. Otro aroma cuando terminamos la jornada laboral.
Con el tiempo, esa rutina va creando la asociación de una forma muy natural.
Anclajes emocionales en adultos
En adultos podemos utilizar esta herramienta en muchísimas situaciones cotidianas.
Podemos crear un anclaje que nos acompañe cuando necesitamos concentrarnos, otro relacionado con nuestro momento de descanso o incluso uno que utilicemos antes de una situación que nos suele generar cierta tensión.
A mí me gusta especialmente utilizarlos como pequeños recordatorios dentro del día.
Vivimos constantemente haciendo cosas, respondiendo mensajes, trabajando, resolviendo problemas. Un aroma puede convertirse simplemente en esa señal que nos dice: para un momento.
Respira. Vuelve aquí.
Anclajes emocionales en niños
Los niños crean anclajes constantemente.
De hecho, muchas de las rutinas infantiles funcionan precisamente gracias a este tipo de asociaciones.
El cuento antes de dormir, una canción concreta, su peluche, una luz determinada o la voz de sus padres pueden convertirse en señales relacionadas con seguridad y tranquilidad.
El aroma también puede formar parte de esas rutinas.
Por ejemplo, podemos utilizar un aroma determinado durante la lectura antes de dormir o en un momento tranquilo de respiración.
Con el tiempo, ese olor puede empezar a formar parte de esa experiencia de calma.
Cuando utilizamos aceites esenciales con niños debemos hacerlo siempre teniendo en cuenta su edad, la dilución adecuada y la seguridad del aceite elegido.
Y hay otro aspecto que para mí también es fundamental: al niño tiene que gustarle ese aroma.
No debemos imponerlo.
Los anclajes también pueden utilizarse con animales
Los animales también realizan asociaciones constantemente.
Relacionan sonidos, lugares, gestos, personas y olores con determinadas experiencias.
En mi vida diaria también utilizo esta forma de asociación con mis animales, especialmente creando rutinas alrededor de situaciones tranquilas.
Con Laia, por ejemplo, he podido observar cómo determinados aromas utilizados siempre dentro de contextos de calma terminan formando parte de esa rutina.
Pero aquí tenemos que ser especialmente cuidadosos.
Los animales tienen un sistema olfativo mucho más sensible que el nuestro y los aceites esenciales deben utilizarse con mucha prudencia.
Siempre debemos permitir que puedan alejarse del aroma, utilizar cantidades muy pequeñas y comprobar que el aceite elegido sea adecuado para esa especie.
En gatos, además, debemos extremar todavía más las precauciones debido a sus particularidades metabólicas.
Crear un anclaje nunca significa saturar el ambiente de aroma.
Muchas veces, menos es mucho más.
Mis aceites esenciales favoritos para crear anclajes
Después de todos estos años utilizando aceites esenciales, tengo algunos que aparecen una y otra vez dentro de mis propios anclajes.
Lavanda
La lavanda forma parte de muchas de mis rutinas relacionadas con la pausa y el descanso.
Su aroma me resulta especialmente agradable cuando quiero bajar el ritmo y crear una transición entre la actividad del día y un momento más tranquilo.
Incienso
El incienso es uno de mis aceites imprescindibles.
Me gusta utilizarlo especialmente cuando quiero conectar con presencia, introspección y respiración consciente.
Es uno de los aromas que más utilizo alrededor de la meditación y de los momentos en los que necesito volver a mí.
Bergamota
La bergamota tiene un aroma que personalmente relaciono con algo más ligero y luminoso.
Me gusta para esos momentos en los que quiero crear una sensación de apertura y bienestar.
Cedro
El cedro es uno de esos aromas que me ayudan a sentirme más conectada con el cuerpo.
Lo relaciono especialmente con estabilidad, arraigo y pausa.
Valor
Valor es una de las mezclas que más utilizo cuando quiero asociar un aroma a seguridad y confianza.
Puede resultar especialmente interesante dentro de una rutina que utilizamos antes de determinadas situaciones.
Stress Away
Stress Away forma parte de muchos de mis momentos de desconexión.
Me gusta especialmente utilizarlo al final del día, cuando quiero marcar esa separación entre todo lo que he estado haciendo y mi momento personal.
Surrender
Surrender es otro de los aromas que utilizo mucho cuando necesito recordarme que no siempre tenemos que controlar todo.
Lo relaciono con soltar, parar y bajar la exigencia.
No existe un único aceite correcto para crear un anclaje
Aunque pueda compartir cuáles son mis aceites favoritos, no quiero que este artículo se convierta en una lista de «este aceite sirve para esto».
Porque no funciona así.
Cada persona tiene su propia historia olfativa.
Por eso, cuando vayamos a crear un anclaje, debemos prestar atención también a cómo nos hace sentir ese aroma.
Puede que un aceite que a mí me encanta no sea el tuyo.
Y está bien.
El mejor aroma para crear un anclaje será aquel que puedas asociar de una manera agradable y coherente con la experiencia que quieres reforzar.
Después de todos estos años utilizando aceites esenciales y anclajes emocionales tanto en mi vida personal como dentro de mi trabajo, una de las cosas que más valoro es precisamente lo fácil que resulta integrar esta herramienta en nuestro día a día.
Una herramienta sencilla que podemos aprender a utilizar todos
Quizás esta sea la parte más importante de todo esto que te comparto.
No necesitas ser coach, terapeuta ni profesional de ninguna disciplina para crear un anclaje emocional.
Todos podemos aprender a utilizar esta herramienta.
Podemos hacerlo para nosotros mismos, incorporarlo a las rutinas de nuestra familia y utilizar asociaciones dentro del acompañamiento cotidiano de nuestros hijos y, con las precauciones necesarias, también con nuestros animales.
En mi caso forma parte de mi vida personal desde hace años y, al mismo tiempo, por mi trabajo como naturópata y coach, también puedo utilizarla como una herramienta más dentro de determinados acompañamientos.
Pero su esencia sigue siendo muy sencilla.
Elegimos una experiencia.
Elegimos un aroma.
Los repetimos juntos.
Y poco a poco creamos una asociación.
A veces, algo tan sencillo como volver a oler ese aroma puede convertirse en nuestro recordatorio para parar, respirar y recuperar un estado que ya existe dentro de nosotros.
Preguntas frecuentes sobre los anclajes emocionales y los aceites esenciales
¿Necesito ser profesional para utilizar anclajes emocionales?
No. Los anclajes aparecen de forma natural en nuestra vida y también podemos aprender a crearlos conscientemente. Es una herramienta sencilla que cualquier persona puede incorporar a sus rutinas cotidianas.
¿Un aceite esencial puede cambiar automáticamente mi estado emocional?
No. El objetivo del anclaje no es que el aceite produzca automáticamente una emoción concreta. Lo que hacemos es crear progresivamente una asociación entre un aroma y una determinada experiencia o estado.
¿Cuánto tiempo tarda en crearse un anclaje?
No existe un tiempo exacto. La repetición y la coherencia son fundamentales. Cuantas más veces utilicemos el mismo estímulo dentro de un contexto similar, más posibilidades tendremos de reforzar esa asociación.
¿Puedo utilizar cualquier aceite esencial?
Debemos elegir siempre un aceite adecuado para la persona que va a utilizarlo, teniendo en cuenta las recomendaciones de seguridad y la forma de uso. Además, su aroma debe resultarnos agradable y tener sentido dentro del anclaje que queremos crear.
¿Puedo tener varios anclajes con diferentes aromas?
Sí. Podemos asociar diferentes aromas a distintos momentos de nuestra vida. Por ejemplo, uno para nuestra rutina de descanso, otro para estudiar y otro para acompañar una práctica de meditación.
¿Te gustaría empezar a crear tus propios anclajes con aceites esenciales?
Los aceites esenciales pueden convertirse en una herramienta muy sencilla para incorporar a nuestro día a día cuando aprendemos a utilizarlos de forma consciente.
Si te gustaría aprender más sobre aromaterapia, descubrir qué aceites pueden acompañarte o empezar a utilizarlos en casa de una forma sencilla y segura, puedes escribirme. Estaré encantada de ayudarte a encontrar la manera de incorporarlos que mejor encaje contigo y con tu familia.
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