
Una de las preguntas que más recibo cuando alguien empieza a utilizar aceites esenciales es esta:
¿Qué aceites puedo mezclar entre sí?
Y es completamente normal.
Cuando tenemos varios frascos delante, sabemos que nos gustan por separado, pero no siempre tenemos claro cuáles pueden combinar bien, cuántos utilizar o cómo conseguir que el resultado tenga un aroma agradable y equilibrado.
Después de tantos años utilizando aceites esenciales, sigo descubriendo mezclas que nunca habría imaginado.
Últimamente, por ejemplo, me encanta combinar Mejorana, Patchouli y Lima en el difusor. Sobre el papel puede parecer una mezcla extraña, pero al probarla encontré exactamente el aroma que mi cuerpo y mi momento necesitaban.
Porque combinar aceites esenciales tiene una parte de conocimiento, pero también una parte de exploración, sensibilidad e intuición.
En este artículo quiero enseñarte una forma sencilla de empezar a crear tus propias mezclas sin seguir recetas de manera automática y sin complicarte con demasiadas normas.
Combinar aceites esenciales no es juntar gotas al azar
Cuando mezclamos dos o más aceites esenciales, sus aromas se encuentran y crean algo diferente.
En ocasiones, un aceite suaviza la intensidad de otro. Otras veces, un cítrico aporta luminosidad a una mezcla demasiado profunda, mientras que una madera o una resina ayuda a sostener un aroma que desaparecía rápidamente.
Una combinación equilibrada debe tener en cuenta:
- El aroma de cada aceite.
- Su intensidad.
- La rapidez con la que se evapora.
- La intención con la que queremos utilizarlo.
- La vía de uso.
- Las características y precauciones de cada aceite.
No es lo mismo preparar una combinación para el difusor que un perfume, un roll-on o una preparación para aplicar sobre la piel.
También es importante recordar que una mezcla con muchos aceites no tiene por qué ser mejor. Cuando estamos empezando, utilizar entre dos y cuatro aceites nos permite percibir mejor lo que aporta cada uno.
Antes de elegir los aceites, pregúntate qué necesitas
Muchas veces comenzamos mirando recetas, cuando el primer paso debería ser detenernos y preguntarnos:
¿Cómo me siento y qué necesito crear en este momento?
Quizá necesitas que tu casa se sienta más fresca después de limpiar. Tal vez buscas acompañar la transición entre el trabajo y el descanso. Puede que necesites claridad para concentrarte o simplemente quieras disfrutar de un aroma que te resulte agradable.
La misma combinación no tiene que servirnos siempre.
Podemos elegir los aceites desde tres lugares diferentes:
Según el aroma
Partimos de una familia aromática que nos guste: cítrica, floral, herbal, amaderada, especiada o resinosa.
Según la intención
Elegimos los aceites pensando en el ambiente o el ritual que queremos crear: descansar, concentrarnos, recuperar energía, conectar con nosotras o renovar el espacio.
Según la intuición
Abrimos varios frascos, los olemos por separado y observamos hacia cuál sentimos una mayor atracción.
La intuición no sustituye las precauciones de uso, pero puede ayudarnos a reconocer el aroma que mejor acompaña nuestro momento.
Las principales familias aromáticas
Conocer las familias aromáticas nos facilita mucho la creación de mezclas.
Cítricos
Limón, Naranja, Lima, Bergamota, Mandarina o Pomelo.
Aportan ligereza, luminosidad y frescor. Suelen combinar bien con aceites florales, herbales, especiados, amaderados y resinosos.
Florales
Lavanda, Geranio, Ylang Ylang o Manzanilla Romana.
Crean aromas más suaves, envolventes y delicados. Algunos florales son muy intensos, por lo que normalmente necesitan pocas gotas.
Herbales
Menta, Mejorana, Romero, Albahaca o Salvia.
Aportan una sensación fresca, verde y viva. Pueden equilibrarse con cítricos, florales o maderas.
Amaderados
Cedro, Sándalo, Ciprés o Palo Santo.
Dan profundidad y estabilidad a las combinaciones. Son especialmente interesantes cuando una mezcla resulta demasiado ligera.
Resinosos
Incienso, Mirra o Copaiba.
Suelen crear aromas cálidos, profundos y envolventes. Combinan muy bien con cítricos, flores y maderas.
Especiados
Canela, Clavo, Cardamomo o Pimienta Negra.
Aportan calidez y carácter, pero algunos son muy intensos y pueden resultar irritantes. Es preferible empezar con una cantidad mínima y revisar siempre sus precauciones.
Notas de salida, corazón y fondo
En perfumería y composición aromática, los aromas suelen organizarse en tres grupos. No es una clasificación completamente rígida, pero resulta muy útil para aprender a crear combinaciones equilibradas.
Notas de salida
Son los primeros aromas que percibimos y también los que se evaporan con mayor rapidez.
Aquí encontramos muchos cítricos y algunos aceites frescos, como Limón, Naranja, Lima, Bergamota o Menta.
Aportan la primera impresión de la mezcla.
Notas de corazón
Aparecen después y construyen el centro de la composición.
Lavanda, Mejorana, Geranio o Manzanilla pueden actuar como notas de corazón. Ayudan a unir la frescura inicial con los aromas más profundos.
Notas de fondo
Son más densas y permanecen durante más tiempo.
Incienso, Patchouli, Cedro, Sándalo o Vetiver pueden aportar profundidad, estabilidad y duración.
Una combinación sencilla puede incluir un aceite de cada grupo, aunque no es obligatorio. También podemos crear mezclas maravillosas con dos aceites si encontramos un equilibrio que nos guste.
Un método sencillo para crear tu primera mezcla
Si todavía no tienes experiencia combinando aceites, puedes empezar con tres:
- Un aceite cítrico o fresco.
- Un aceite floral o herbal.
- Un aceite amaderado o resinoso.
Para hacer una primera prueba olfativa, utiliza un frasco pequeño de cristal vacío y añade:
- 3 gotas de la nota de salida.
- 2 gotas de la nota de corazón.
- 1 gota de la nota de fondo.
Cierra el frasco, muévelo suavemente y deja que la combinación repose durante unas horas.
Después, vuelve a olerla.
No acerques demasiado el frasco a la nariz. Puedes oler primero el tapón o colocar una gota de la mezcla sobre una tira olfativa.
Pregúntate:
- ¿Qué aroma domina?
- ¿La mezcla me resulta agradable?
- ¿Necesita más frescor?
- ¿Le falta profundidad?
- ¿Hay algún aceite que tape completamente a los demás?
Cambia solo una cosa cada vez. Si añades varias gotas y varios aceites al mismo tiempo, será más difícil entender qué ha transformado la combinación.
Aprender a mezclar también es aprender a oler
Nuestro olfato puede saturarse.
Después de probar varias combinaciones, podemos dejar de percibir algunos matices o empezar a sentir que todo huele igual. Cuando esto ocurra, descansa, sal de la habitación, respira aire fresco y vuelve a la mezcla más tarde.
Tampoco descartes una combinación inmediatamente.
Los aceites se integran y el aroma puede cambiar después de unas horas o unos días. Algo que al principio parecía demasiado intenso puede volverse más redondo al reposar.
Por eso me gusta crear mezclas pequeñas, apuntar las cantidades y observar cómo evolucionan.
Seis combinaciones sencillas para empezar
Estas cantidades son puntos de partida para el difusor. Debes adaptarlas a la capacidad y las indicaciones de tu modelo, al tamaño de la estancia y a la sensibilidad de las personas que estén presentes.
Para crear un ambiente de calma
- 3 gotas de Lavanda.
- 2 gotas de Incienso.
- 2 gotas de Naranja.
La Naranja aporta luminosidad, la Lavanda suavidad y el Incienso crea un fondo más profundo y envolvente.
Para momentos de claridad y concentración
- 3 gotas de Limón.
- 1 gota de Menta.
- 2 gotas de Incienso.
La Menta puede dominar fácilmente, por eso recomiendo comenzar solo con una gota.
Para refrescar el hogar después de limpiar
- 3 gotas de Purification.
- 2 gotas de Limón.
- 2 gotas de Naranja.
Una combinación fresca y cítrica para cambiar la sensación del ambiente sin recurrir a un ambientador sintético.
Para acompañar el final de un día intenso
- 3 gotas de Stress Away.
- 2 gotas de Lavanda.
- 1 gota de Copaiba.
Una mezcla cálida y suave para marcar la transición entre las responsabilidades del día y el momento de parar.
Para crear un momento de conexión interior
- 3 gotas de Incienso.
- 2 gotas de Copaiba.
- 1 gota de Naranja.
El fondo resinoso del Incienso y la Copaiba se aligera con el toque cítrico de la Naranja.
Mi combinación de Mejorana, Patchouli y Lima
Una manera sencilla de empezar a probarla es:
- 3 gotas de Lima.
- 2 gotas de Mejorana.
- 1 gota de Patchouli.
El Patchouli tiene un aroma profundo y persistente, por lo que una sola gota puede ser suficiente. La Lima aporta frescor y la Mejorana crea ese corazón herbal, cálido y ligeramente dulce que une la mezcla.
Esta combinación me recuerda que no siempre tenemos que crear desde la lógica. A veces, los aromas que aparentemente no tienen nada que ver son los que mejor expresan cómo nos sentimos.
Cómo utilizar una combinación de aceites esenciales
Una mezcla puede adaptarse a diferentes usos, pero no debemos utilizar la misma preparación de la misma manera.
En el difusor
Respeta las indicaciones del aparato, comienza con pocas gotas y evita mantener una difusión intensa y continua durante horas.
Si tienes dudas sobre el tipo de aparato, los materiales o el tiempo de utilización, puedes consultar mi artículo sobre cómo elegir un difusor de aceites esenciales.
En un frasco aromático
Puedes guardar la combinación sin diluir en un frasco de cristal oscuro, correctamente cerrado y etiquetado. Después utilizarás únicamente las gotas necesarias para el difusor o para preparar otras fórmulas.
Anota siempre los aceites, las cantidades y la fecha.
En un roll-on o sobre la piel
Antes de aplicarla tópicamente, la mezcla debe diluirse correctamente en un aceite vegetal. La concentración dependerá de la persona, la zona de aplicación y los aceites elegidos.
Además, algunos cítricos pueden ser fotosensibilizantes y ciertos aceites necesitan precauciones especiales.
Como perfume
Si lo que quieres es convertir tu combinación en una fragancia para utilizar sobre la piel, en mi artículo sobre cómo hacer un perfume natural con aceites esenciales encontrarás el proceso completo.
Errores frecuentes al combinar aceites esenciales
Añadir demasiados aceites
Cuantos más aceites incorporamos, más difícil resulta identificar qué desequilibra la mezcla. Empieza con dos o tres.
Utilizar la misma cantidad de todos
Algunos aceites son mucho más intensos que otros. Una gota de Patchouli, Menta, Canela o Ylang Ylang puede tener más presencia que varias gotas de un aceite suave.
No apuntar la receta
Confiamos en que la recordaremos, pero no suele ocurrir. Anota cada gota antes de probar la combinación.
Intentar arreglarla añadiendo más y más
Cuando una mezcla no funciona, es mejor detenerse. Déjala reposar y vuelve a olerla más tarde antes de seguir añadiendo aceites.
Pensar únicamente en las propiedades
Una combinación puede parecer perfecta sobre el papel y, sin embargo, no gustarte su aroma. El bienestar también depende de cómo recibimos olfativamente esa mezcla.
Olvidar las precauciones
Natural no significa que pueda utilizarse de cualquier manera. Debemos conocer cada aceite, respetar las diluciones y adaptar el uso cuando hay niños, embarazo, enfermedades respiratorias o animales en casa.
Lo que también se pregunta sobre las mezclas de aceites esenciales
¿Puedo combinar dos sinergias que ya vienen preparadas?
Sí, aromáticamente se pueden combinar, pero comienza con una cantidad muy pequeña. Ambas sinergias ya contienen varios aceites y el resultado puede volverse demasiado complejo o intenso.
Antes de utilizarlas juntas, revisa también la composición y las precauciones de todos sus ingredientes.
¿Por qué una mezcla huele diferente en el difusor y sobre la piel?
En el difusor, los componentes aromáticos se dispersan por el ambiente. Sobre la piel interactúan con el aceite vegetal utilizado, la temperatura corporal y las características propias de nuestra piel.
Por eso una misma combinación puede percibirse de manera diferente según la forma de uso.
¿Puedo sustituir un aceite que no tengo?
Sí, pero no se trata simplemente de escoger otro con una propiedad parecida.
Busca un aceite que ocupe una posición aromática similar y valora su intensidad. Por ejemplo, sustituir un cítrico ligero por una resina profunda cambiará completamente el equilibrio.
También tendrás que comprobar las precauciones del nuevo aceite.
¿Por qué dejo de notar el aroma después de un rato?
Nuestro sistema olfativo se adapta a los aromas constantes. Que dejes de percibir una mezcla no significa necesariamente que haya desaparecido del ambiente.
En lugar de añadir más gotas, apaga el difusor, ventila y realiza una pausa olfativa.
¿Puedo preparar una mezcla para el difusor con antelación?
Sí. Puedes guardar la combinación de aceites esenciales puros en un frasco de cristal oscuro, cerrado y protegido de la luz y el calor.
Etiqueta el frasco con los aceites, las cantidades y la fecha. Después añade al difusor solamente la cantidad adecuada para tu modelo.
¿Qué hago si una mezcla no me gusta?
No sigas añadiendo aceites sin un criterio.
Déjala reposar y vuelve a olerla más tarde. Si sigue sin gustarte, intenta identificar qué nota domina. En una nueva prueba, reduce ese aceite y mantén el resto de la fórmula.
Cada mezcla, incluso la que no sale como esperábamos, nos enseña algo sobre nuestro olfato.
Crear tus propias mezclas es una forma de conocerte
Aprender a combinar aceites esenciales no consiste en memorizar cientos de recetas.
Consiste en conocer los aceites, comprender cómo se comportan y desarrollar poco a poco tu propio criterio olfativo.
Habrá días en los que necesites la luz de un cítrico. Otros buscarás la profundidad del Incienso, la suavidad de la Lavanda o la sensación de sostén de una madera.
Y también habrá momentos en los que elegirás una combinación inesperada simplemente porque algo dentro de ti te la está pidiendo.
Por eso, para mí, la aromaterapia no consiste únicamente en utilizar aceites esenciales. Consiste en aprender a escucharnos a través de ellos.
Si quieres aprender a elegirlos, combinarlos e integrarlos con seguridad en tu vida cotidiana, puedes comenzar conmigo a través del kit de inicio de Young Living.
No recibirás únicamente una caja de aceites y un difusor. Tendrás acceso a formación, recursos y mi acompañamiento para que aprendas a utilizarlos con sentido y puedas crear tus propias mezclas sin sentirte perdida.
Porque la verdadera diferencia no está en tener muchos aceites.
Está en saber qué hacer con ellos.