Cuando fui diagnosticada en 2008, entendí que la fibromialgia no era solo dolor muscular.
Con los años comprendí que, en mi caso, era una desregulación profunda del sistema nervioso. Un cuerpo que había sostenido demasiado tiempo estrés, emociones no expresadas y autoexigencia constante.
Hoy no la veo como un enemigo.
La veo como un mecanismo de protección que se quedó activado.
Desde esta mirada, acompañar la fibromialgia no es solo aliviar el dolor.
Es regular el sistema nervioso, reducir inflamación y revisar patrones internos.
Aceites esenciales ¿Cómo pueden ayudan?
La aromaterapia no sustituye tratamiento médico.
Pero puede ser una herramienta complementaria interesante cuando se utiliza con coherencia, calidad y constancia.
Desde el punto de vista científico, la fibromialgia se asocia a lo que se conoce como sensibilización central: una amplificación de la señal del dolor a nivel del sistema nervioso central. También se han descrito alteraciones en neurotransmisores como serotonina y dopamina, desregulación del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal (eje HPA) y alteraciones en la arquitectura del sueño.
Aquí es donde la aromaterapia empieza a tener sentido como apoyo.
Diversos estudios han mostrado que ciertos componentes presentes en aceites esenciales pueden influir en el sistema nervioso:
- El linalol y el acetato de linalilo (presentes en la lavanda) han demostrado efectos ansiolíticos y moduladores del sistema nervioso.
- El beta-cariofileno (presente en copaiba y pimienta negra) tiene afinidad por los receptores CB2, relacionados con procesos inflamatorios y modulación del dolor.
- El mentol (en menta) genera un efecto analgésico tópico a través de la activación de receptores sensoriales.
- Algunos aceites con perfil relajante han mostrado mejorar la calidad del sueño en estudios clínicos pequeños.
Además, la vía olfativa tiene una particularidad importante: es el único sentido que conecta directamente con el sistema límbico, la zona del cerebro implicada en emociones, memoria y respuesta al estrés. Esto explica por qué la inhalación de ciertos aromas puede influir en la percepción del dolor, el estado emocional y la activación nerviosa.
En fibromialgia, donde el sistema nervioso suele estar hiperactivado, cualquier herramienta que favorezca la regulación del sistema nervioso parasimpático puede tener un impacto positivo en la calidad de vida.
En mi caso, los utilicé principalmente de tres formas:
- Difusión ambiental como base reguladora diaria.
- Aplicación tópica diluida en zonas de tensión.
- Inhalación directa en momentos de sobrecarga emocional o crisis de dolor.
No como solución aislada.
Sino como parte de un enfoque integrativo.
La evidencia científica aún es limitada y muchos estudios son pequeños, pero los resultados preliminares apuntan a que la aromaterapia puede ayudar a mejorar dolor, ansiedad y calidad del sueño cuando se utiliza como complemento.
Y en procesos como la fibromialgia, mejorar calidad de vida ya es un avance significativo.
En mi caso, los utilicé principalmente de tres formas:
Difusor como base diaria
El difusor fue una de las herramientas más constantes en mi proceso.
No lo utilizaba de forma puntual, sino como parte del ambiente de mi casa. Mientras estaba en casa, el difusor funcionaba en intervalos, con entre 6 y 8 gotas, según la mezcla elegida.
¿Por qué el difusor y no solo aplicación tópica?
Porque en la fibromialgia el eje central suele estar en el sistema nervioso.
Cuando hablamos de fibromialgia hablamos de:
- Sensibilización central
- Hipersensibilidad a estímulos
- Sistema nervioso en alerta sostenida
- Dificultad para entrar en estados profundos de descanso
El olfato tiene conexión directa con el sistema límbico, la zona del cerebro implicada en emociones, memoria y respuesta al estrés.
Cuando inhalamos aceites esenciales en difusión:
- Las moléculas aromáticas llegan rápidamente al cerebro emocional
- Se activa una respuesta fisiológica
- Puede disminuir la hiperactivación del sistema nervioso simpático
- Se favorece la activación del sistema parasimpático, encargado de la calma y la reparación
En mi caso, el difusor no era para perfumar el ambiente.
Era para crear un entorno regulador.
Aceites que utilizaba con frecuencia:
- Lavanda, por su perfil calmante y modulador del sistema nervioso.
- Incienso, que aporta sensación de estabilidad y conexión interna.
- Peace & Calming, cuando había sobreestimulación o mente muy activa.
- Rutavala, especialmente interesante en momentos de tensión nerviosa profunda, dificultad para desconectar o alteraciones del descanso.
Rutavala, por su combinación de aceites con perfil relajante y profundamente regulador, puede ser un gran apoyo cuando el sistema nervioso está agotado pero no consigue apagarse.
El objetivo no era saturar el ambiente.
Era enviar una señal constante y suave al cerebro.
El sistema nervioso aprende por repetición.
Y cuando durante horas el entorno envía una señal de calma, el cuerpo empieza a responder diferente.
En procesos como la fibromialgia, donde el cuerpo ha vivido demasiado tiempo en alerta, esta regulación ambiental sostenida puede marcar una diferencia real.
Siempre diluidos y aplicados con masaje suave.
Inhalación directa: regulación inmediata del sistema nervioso
Además del difusor, una herramienta que utilicé muchísimo fue la inhalación directa del frasco.
Parece algo muy simple.
Y lo es.
Pero fisiológicamente tiene mucho sentido.
En momentos de:
- Sobrecarga emocional
- Crisis de dolor acompañada de tensión
- Sensación de ansiedad
- Fatiga con nerviosismo interno
- Bloqueo emocional
Abría el frasco, inhalaba profundamente varias veces y me detenía.
¿Por qué funciona?
Cuando inhalamos directamente del frasco:
- La concentración aromática es mayor que en difusión ambiental.
- La señal al sistema límbico es más intensa y rápida.
- Se activa una respuesta neurológica casi inmediata.
En fibromialgia, donde el sistema nervioso está hiperreactivo, muchas veces el dolor se intensifica cuando aumenta la tensión emocional.
La inhalación directa puede ayudar a:
- Interrumpir el bucle de activación
- Bajar la respuesta simpática
- Reducir la percepción subjetiva del dolor
- Devolver sensación de control
Es una forma de autorregulación.
Aceites que utilizaba mucho en inhalación directa:
- Incienso, cuando necesitaba centrarme y bajar ruido mental.
- Peace & Calming, en momentos de desbordamiento.
- Rutavala, cuando había agotamiento nervioso con dificultad para desconectar.
- Release, cuando sentía emoción retenida.
- SARA, en procesos de revisión interna profunda.
La inhalación directa no sustituye nada.
Pero es una herramienta de emergencia suave que puedes llevar contigo en cualquier momento.
En mi caso, fue clave porque me ayudó a no entrar en espirales de tensión que luego se traducían en más dolor físico.
Y en fibromialgia, romper el círculo tensión-dolor es fundamental.
Roll-ons terapéuticos para el dolor
Además del difusor y la inhalación, el trabajo tópico fue una parte muy importante en mi proceso.
Utilizaba roll-ons más concentrados de lo habitual porque mi cuerpo respondía mejor así.
- En frascos de 10 ml utilizaba entre 30 y 35 gotas.
- En frascos de 15 ml, alrededor de 40 gotas.
Siempre diluidos en aceite vegetal y aplicados con masaje suave.
⚠️ Esta concentración no es estándar para todo el mundo. Cada persona debe adaptar la dilución a su sensibilidad.
¿Por qué puede ayudar la aplicación tópica?
En fibromialgia no hablamos únicamente de inflamación local. Hablamos de una alteración en la percepción del dolor a nivel central.
Pero eso no significa que el músculo no esté tenso.
De hecho, muchas personas con fibromialgia presentan:
- Contracturas mantenidas
- Puntos gatillo activos
- Tensión miofascial constante
- Rigidez matutina
Los puntos gatillo son zonas hipersensibles dentro del músculo que pueden irradiar dolor a otras áreas del cuerpo. Aplicar aceites esenciales sobre estas zonas, acompañado de masaje suave, puede ayudar a:
- Mejorar la circulación local
- Disminuir la tensión muscular
- Modular la señal sensorial periférica
- Reducir la sensación subjetiva de dolor
Desde el punto de vista fisiológico, algunos componentes presentes en los aceites que utilizaba tienen respaldo interesante:
- Beta-cariofileno en copaiba y pimienta negra, con afinidad por receptores CB2 implicados en modulación inflamatoria.
- Salicilato de metilo en gaulteria, conocido por su acción analgésica tópica.
- Compuestos fenólicos y monoterpenos en jengibre, con efecto estimulante circulatorio.
- Mentoles y otros compuestos sensoriales que pueden modificar la percepción del dolor al actuar sobre receptores cutáneos.
La combinación de estimulación táctil suave + acción aromática + efecto térmico o circulatorio genera una respuesta neurosensorial interesante.
No es solo “el aceite”.
Es el conjunto.
Aceites clave que utilizaba
- Copaiba, como modulador del dolor y apoyo antiinflamatorio suave.
- Gaulteria, especialmente en puntos muy localizados y siempre bien diluida.
- Pimienta negra, cuando había sensación de frío muscular y rigidez.
- Jengibre, en bloqueos más profundos.
- Relieve It, por su efecto sinérgico combinando distintos perfiles terapéuticos.
Aplicaba en:
- Zona cervical
- Trapecios
- Espalda baja
- Glúteos
- Plantas de los pies
- Y directamente sobre puntos gatillo identificados
Siempre con masaje suave.
En fibromialgia no conviene presionar fuerte.
El objetivo no era “apagar” el dolor.
Era enviar una señal diferente al sistema nervioso.
Y cuando esa señal se repite en el tiempo, el cuerpo empieza a responder de otra manera.
Trabajo emocional con sinergias específicas
En mi proceso hubo algo que fue incluso más importante que aliviar el dolor físico: revisar los patrones internos que me habían llevado a vivir en tensión constante.
Con el tiempo entendí que mi cuerpo no solo estaba inflamado.
Estaba sobreexigido.
Estaba en alerta.
Estaba sosteniendo emociones no resueltas.
Y aquí entra una parte que muchas veces no se aborda cuando se habla de fibromialgia.
La dimensión emocional en fibromialgia
Diversos estudios han señalado que muchas personas con fibromialgia presentan:
- Historia de estrés crónico
- Experiencias traumáticas o duelos no elaborados
- Alta autoexigencia
- Hipersensibilidad emocional
- Activación mantenida del eje HPA
La desregulación emocional no significa que el dolor sea psicológico.
Significa que el sistema nervioso ha aprendido a vivir en alerta.
El sistema límbico, implicado en emociones y memoria, está íntimamente conectado con la percepción del dolor.
Cuando hay carga emocional no procesada, el cuerpo puede mantener una activación fisiológica constante.
¿Por qué pueden ayudar ciertas sinergias?
La vía olfativa conecta directamente con el sistema límbico.
Esto significa que ciertos aromas pueden influir en:
- El estado emocional
- La respuesta al estrés
- La activación simpática
- La sensación de seguridad interna
No sustituyen terapia.
Pero pueden acompañar procesos terapéuticos.
En mi caso, sinergias como:
- SARA, me ayudaron a trabajar el maltrato interno, la dureza conmigo misma y el aprendizaje de poner límites.
- Release, fue un apoyo cuando sentía emociones retenidas que no sabía expresar.
- Acceptance, me acompañó en el proceso de dejar de luchar contra el síntoma.
- Valor, cuando necesitaba firmeza para cambiar patrones.
- Believe, en el trabajo con creencias limitantes profundas.
- Awaken, en momentos de desconexión o bloqueo interno.
No era simplemente aplicar un aceite.
Era crear un espacio de conciencia.
Muchas veces combinaba inhalación directa con:
- Escritura terapéutica
- Reflexión
- Procesos de coaching
- Trabajo de límites
Los aceites no hicieron el trabajo por mí.
Pero me ayudaron a sostenerlo.
Base neurobiológica de este acompañamiento
Cuando se reduce la activación del sistema nervioso simpático y aumenta la actividad parasimpática:
- Disminuye la tensión muscular
- Mejora la regulación emocional
- Baja la percepción subjetiva del dolor
- Mejora la calidad del descanso
El cuerpo necesita seguridad para soltar.
Y en mi caso, la regulación emocional fue un pilar fundamental para que el síntoma dejara de manifestarse con la intensidad de antes.
Hasta llegar a transformarlo y a dia de hoy no padecer este sintoma.
Suplementación en fibromialgia
Cuando hablamos de fibromialgia, hablamos de una condición que afecta múltiples sistemas al mismo tiempo: sistema nervioso, sistema inmune, eje hormonal, microbiota intestinal y metabolismo energético.
Por eso, en mi caso, la suplementación fue un pilar importante dentro de un enfoque integrativo.
No como sustitución de tratamiento médico.
Sino como apoyo para ayudar al cuerpo a recuperar equilibrio.
¿Por qué la suplementación puede tener sentido en fibromialgia?
Desde el punto de vista científico, en la fibromialgia se han observado:
- Alteraciones en el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal
- Desregulación del sistema nervioso autónomo
- Posible inflamación de bajo grado
- Alteraciones en microbiota intestinal
- Fatiga celular y estrés oxidativo
Una estrategia nutricional adecuada puede ayudar a:
- Reducir procesos inflamatorios
- Mejorar la función mitocondrial
- Regular neurotransmisores
- Apoyar la microbiota intestinal
- Sostener niveles de energía
En mi experiencia, cuando el cuerpo empezó a entrar en orden nutricional, el síntoma empezó a perder intensidad.
Suplementos que utilicé en mi proceso
En aquel momento, dentro de mi protocolo personal de suplementación para fibromialgia, utilicé:
- NingXia Red, como apoyo antioxidante y energético.
- Sulfurzyme, para acompañar procesos inflamatorios y soporte estructural.
- BLM, como apoyo articular y muscular.
- Life 9, probiótico enfocado en la microbiota intestinal.
- Super B, complejo de vitaminas B para el sistema nervioso y metabolismo energético.
- Vitamina D, fundamental en regulación inmunológica y bienestar general.
¿Qué respaldo fisiológico existe?
Aunque la evidencia específica en fibromialgia aún es limitada y en evolución, sí existe base fisiológica que apoya este tipo de abordaje:
- Las vitaminas del grupo B participan en la síntesis de neurotransmisores como serotonina y dopamina.
- La vitamina D está relacionada con función inmune, regulación inflamatoria y estado de ánimo.
- La microbiota intestinal influye directamente en el eje intestino-cerebro, que tiene impacto en dolor y regulación emocional.
- El estrés oxidativo y la inflamación de bajo grado pueden contribuir a la percepción del dolor.
No se trata de “tomar suplementos para curar la fibromialgia”.
Se trata de apoyar al cuerpo para que tenga mejores recursos fisiológicos.
Enfoque global en fibromialgia
La fibromialgia no es solo dolor muscular. Con el tiempo entendí que era mucho más que eso.
Afecta a la energía, al sueño, al sistema nervioso, al estado emocional y a la capacidad de recuperación del cuerpo. Es una condición que impacta múltiples sistemas al mismo tiempo, y por eso intentar abordarla desde un único ángulo suele quedarse corto.
En mi proceso comprendí que si el síntoma era global, el acompañamiento también tenía que serlo.
No bastaba con aliviar la tensión muscular si el sistema nervioso seguía en alerta.
No bastaba con dormir más horas si el descanso no era profundo.
No bastaba con tomar suplementos si no revisaba mis patrones internos.
Fue la combinación coherente de herramientas lo que marcó la diferencia: la aromaterapia como regulador del sistema nervioso, el trabajo emocional para transformar autoexigencia y límites, una suplementación adaptada para apoyar energía y procesos inflamatorios, una alimentación orientada a reducir inflamación y un descanso consciente que respetara mis ritmos.
Cuando el cuerpo empezó a recibir apoyo desde distintos frentes, algo cambió.
No fue inmediato.
No fue lineal.
Pero fue real.
En la fibromialgia, el enfoque global no es una opción estética. Es una necesidad fisiológica.
Espero que esta visión —desde mi experiencia personal con la fibromialgia, desde el camino que recorrí para transformar el síntoma, y también desde mi mirada profesional como naturópata, coach de vida, maestra de Reiki y aromaterapeuta desde 2017— haya podido aportarte un poco más de claridad si estás atravesando un proceso similar.
Cuando empecé a trabajar con aceites esenciales de Young Living en 2017, no lo hice desde el negocio. Lo hice desde la necesidad. Desde la búsqueda de herramientas que me ayudaran a regular mi sistema nervioso, a sostener el dolor y a transformar lo que mi cuerpo estaba expresando.
Después, esa experiencia se convirtió en formación.
Y esa formación en acompañamiento.
Por eso lo que comparto aquí no es teoría aislada. Es práctica vivida y aplicada durante años, tanto en mí como en las personas a las que he acompañado.
No he querido darte una fórmula mágica.
He querido compartir un camino.
Un camino que fue de constancia, revisión interna y coherencia diaria.
Un camino en el que entendí que el síntoma no era un enemigo, sino una señal.
Si estás en este proceso y algo de lo que he compartido aquí resuena contigo, o sientes que necesitas orientación para empezar de forma ordenada y segura, puedes escribirme directamente.
A veces no necesitamos más información.
Necesitamos acompañamiento.
Y si este contenido te ha ayudado, aunque sea un poco, entonces ya ha cumplido su propósito.